Mi vida para
mí no tenía sentido. Todo se había quebrado. Sólo me quedaba mi hermano, el
cual vivía en Canadá. Más bien, en Ontario.
Ya había
pasado un día desde la muerte de mis padres. & mi hermano estaba llegando
ya de su vuelo a Madrid. Teníamos que ir al funeral. Aunque yo deseaba con
todas mis ganas no ir. No quería verles, no quería. No soportaría no poder
tocarles, ni besarles, ni abrazarles. Decirles que les quería, & que no me
respondieran. Era tan duro…
& por
fin, llegó mi hermano. Yo le estaba esperando, junto con mi tía & demás
familia, en el aeropuerto. & nada más verle, corrí a sus brazos.
Yo: chache!
–lloré en su pecho. & él me abrazó. Me abrazó como nunca lo había hecho.
Su corazón
latía rápido, & escuchaba que absorbía por la nariz fuertemente. Por lo que
descubrí que él también lloraba.
Mi hermano se
llama Sergio, & tiene 22 años. Su profesión es DJ. & se fue a Canadá a
cumplir su sueño, dónde vivía muy feliz.
Era delgado,
como yo. Ojos marrones, tableta extramegafuerte, brazos notables, & algo
tonto, pero a veces dulce.
Vivía con su novia
Alice, de 25. Eran felices.
Cuando me
cansé de llorar en su pecho le di un
fuerte abrazo & un beso inacabable, &
corrí hacia Alice, a la que también la abracé fuertemente, aún con lágrimas en
los ojos.
Mi familia
también les saludó, pero ninguno con tantas ganas como yo.
Cuando ya
estuvimos todos listos, fuimos a mi casa. Tenía que cambiarme. Mi hermano &
Alice vinieron conmigo. & notaba que Alice de vez en cuando le daba algún
abrazo cariñoso o un pico rápido en muestra de afecto.
En cuanto
llegué me tiré a la cama a pensar.
Yo: -[Genial…
Esto es… Esto es… Esto es pura mierda!] No pude evitar volver a llorar. [Todo
me sale mal, joder! Me quiero morir! Os echo de menos. Os quiero un montón!].
Me levanté de
la cama & busqué algo negro qué ponerme. & lo encontré. Mi madre me lo
regaló.
De peinado, flequillo al lado & una corona [sabéis lo que
es, no? Por si acaso os digo que se coge un mini cacho de pelo de cada lado de
la cabeza & se juntan atrás con un mini coletero].
& después de todo eso, salí a ver a mi hermano & su
novia.
Alice también llevaba un vestido negro, más largo que el mío,
pero bonito. Iba muy bien maquillada. & mi hermano… Mi hermano iba
guapísimo. Con su traje & corbata, le hacía parecer alguien serio, aunque
él fuera todo cachondeo.
Yo: vaya… Estáis guapísimos –sonreí un poco.
Sergio: & tú preciosa.
Alice: que guapa, Jess –sonrió.
Yo: gracias, cuñada, chache –me sonrojé & les abracé &
le dí un beso a cada uno.
Sergio: estás preparada? -me miró fijamente.
Yo: nadie está preparado para estas cosas, chache –miré al
suelo, intentando que las lágrimas no salgan.
Alice: eh, cariño –me subió la cabeza-. Nosotros estamos
contigo, vale? -Me sonrió.
Yo: vale… gracias –intenté sonreír, pero mucho fue que saliera
una mueca.
Sergio: vamos? –intentó sonreír. Pero sólo eso. Lo intentó.
Yo: sí… –suspiré & le cogí de le mano.
Alice: vamos chicos.
Salimos de casa, antes cogiendo mi bolso, mi móvil & mi
paquete de cigarros.
Montamos en el coche de mis padres, del cual mi hermano tenía
una réplica de las llaves.
& minuto tras minuto, tiempo tras tiempo, & recuerdo
tras recuerdo, llegamos al tanatorio.
Saludamos, bueno, corrijo. Alice & mi hermano saludaron a mi
familia. Yo tan solo asentía a los “Siento mucho”.
De momento,
aguantaba llorar, pero no lo soporté mucho más tiempo cuando llegó la misa.
El cura salió
a darnos el pésame & empezó a hablar.
Yo… en
realidad no le prestaba mucha atención. Pensaba en mis padres, & los buenos
momentos. Las risas. Todo. Qué sería ahora de mí sin ellos? Estaba claro que
nada.
La misa
transcurrió lenta, mal. La mayoría de mi familia lloraba, al igual que yo, mi
hermano & Alice.
& cuando
llegó la hora de ver a mis padres, metidos en su ataúd, fue lo peor.
Estaban…
chafados? & muy maquillados. Las piernas & la mayoría del cuerpo les
había pillado la carretera. Gracias a dios que sus cabezas seguían intactas.
& ahí es
cuando me derrumbé, tirándome al suelo, sin querer vivir.
Yo: mamá!
Papá! –grité, por si acaso me escuchaban- Os amo! -& mientras gritaba,
lloraba amares. Lloraba como nunca. Simplemente, lloraba. Lloraba de verdad.
Mi hermano
& Alice no tardaron en recogerme del suelo & sentarme en una silla.
& sin
querer, empecé a híper ventilar.
Amy [mi prima
favorita]: prima, por dios! –empezó a darme aire.
Mi hermano
comenzó a llorar, & su novia, a consolarle.
Yo empezaba a
ver borroso.
Sergio: por
favor, Jess… -gimoteaba- Eres lo único que me queda. Quédate…
Yo: no puedo
creerlo… yo les quiero, joder. Les quiero! –grité con pocas de las fuerzas que
me quedaban. [Pero qué cojones me pasa? Dios!].
Amy: prima,
no te vayas! Que alguien llame a un médico! –noté que lloraba & me abrazó
desconsolada.
Ella era una
verdadera prima. Siempre había contado con ella en los malos & buenos
momentos. Era única.
& viendo
cómo mi hermano lloraba, como Alice le abrazaba, & cómo mi prima se ponía
histérica, perdí el conocimiento.
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