---Narra
Sergio---
Salí al salón
& escuché sus dolorosas palabras.
Jess:
Aaaaaaaaaaaah! Te odio, te odio, te odio! -& pegó un portazo, escuchándose
después un ruido de algo grande, la maleta, cayendo al suelo.
Yo: Me… Me
odia? –me senté en el sillón del salón, preocupado. [De verdad piensa eso de
mí?].
Alice:
cariño… -se sentó a mi lado- No. Por supuesto que no te odia. Sólo está
enfadada. Parecéis los dos unos críos de 3 años, de verdad… -suspiró & la
miré.
Yo: pero es
que… Es que ella siempre quiere tener la razón, joder…
Alice: no
seas niño, Sergio –me miró seria-. Tienes 22 años, joder. Ella tan solo tiene
15. Tiene mentalidad de estudiante alocada. Tú ya eres mayor para estas cosas,
no crees? Si no entras en su juego, no os enfadaréis & tendréis esta riñas
–miró la puerta de la habitación de mi hermana & se dirigió hacia ella-.
Quiero que cuando haya terminado de ayudarla cojas todo lo que tengas que
llevarte. Que todo esté preparado, de acuerdo? –me miró seria, de nuevo.
Yo: sí, sí
–puse cara de… ¿Miedo? Sí, creo que fue de miedo.
Alice: -se
rió ante mi reacción & me dedicó una leve sonrisa & dulce- Te quiero -&
entró a la habitación de mi hermana.
Yo: es tan
perfecta… -susurré & me levanté, poniéndome manos a la obra con todo lo que
me quedaba por hacer.
---Narra
Jess---
Cuando
llevaba un rato tumbada en la cama escuché la puerta abrirse. Giré la cabeza
& allí estaba ella, la novia de mi hermano, con una dulce sonrisa en la
cara. [No va a estar en el culo, joder -.-‘].
Alice: hola,
Jess –se acercó lentamente a mí, esquivando la ropa tirada por el suelo, &
se sentó en un lado de la cama.
Yo: hola…
-volví a girar la cabeza dirección pared. No quería que me viera los ojos
llorosos. Porque sí, efectivamente, había llorado.
Alice: oh,
venga, Jess –me giró la cara, aunque hice fuerza, pero me la giró-. Te he visto
llorar un montón de veces. Ahora no tengas vergüenza. Además, llorar es sano.
Así expulsas todo la malo, lo sabías? –sonrió.
Yo: -La miré
& una pequeña sonrisa me salió por sí sola- no me trates como a una niña,
que conmigo eso no funciona –volví a sonreír.
Alice: ya lo
veo, ya –sonrió & me quitó un mechón de pelo de la cara- Venga, que te
ayudo a recoger todo este desastre. Que en poquito tenemos que irnos –volvió a
sonreír, pero esta vez compresivamente. & así, de la nada, se levantó
corriendo de la cama- Mierda! Ve recogiendo tú, que tengo que pedir un billete
de ida! Ahora te ayudo, lo prometo!
& salió
por la puerta corriendo, dejándome a mí con todo el marrón.
Yo: no, si en
verdad la culpa es mía, no puedo quejarme –suspiré & empecé a recoger &
doblar la ropa tirada por ahí.
Cuando ya iba
por la mitad Alice volvió para ayudarme. & así, gracias a su ayuda,
conseguí meter en la maleta toda mi ropa, incluida la interior, mis joyas, mi
dinero, mis peluches en una bolsa aparte [Son como 10 -.-‘], & poco más.
Cuando
salimos de mi habitación vi a mi hermano ordenando la casa [Cosas más raras se
ha visto] & limpiando.
Alice: tienes
preparado todo lo que te he dicho? –dijo con una pequeña sonrisa.
Sergio: por
supuesto –sonrió-. Todo listo. Ya nos podemos ir.
Yo: & la
comida? –dije pensando en que aún tenía hambre.
Alice: aibá
._.
Sergio: nos
la llevamos? –miró a Alice, al igual que yo.
Alice:
supongo –suspiró-. A este paso hoy no nos vamos -.-‘
Yo: que sí,
mujer, que sí –sonreí & fui a la cocina a empezar a sacar la comida.
Sergio: los
vasos & demás ya los he preparado también –siguió sonriendo.
Alice: puedo
decir que me siento orgullosa de ti –nos reímos las dos.
Sergio: oye
¬¬ -me ayudó, al igual que Alice.
Yo: Anda
mira. Mis Oreo *.* Si Cristina las viera ya no serían mis… -[Mierda. Cristina]-
Joooooooooooooooooooder! Criiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiis! Chicos, me piro, me tengo
que despedir de mi mejor amiga. Adiós!!! En un rato estoy aquí! -cogí mi móvil
& salí corriendo por la puerta.
Antes de
cerrarla escuché a Alice decirme que no tardase mucho, que el avión salía en
hora & media.
Así que corrí
& corrí hasta llegar a casa de Cristina.
Toqué al
timbre muchas [& cuando digo muchas, es muchas] veces, & ella salió
corriendo a recibirme.
Cristina:
guarra! –se tiró, literalmente, encima de mí.
Yo: aaaala,
bruta! –nos reímos.
Cristina: lo
siento mucho! Lo siento mucho! Lo siento muuuuuuuuuuucho! –me abrazó muy, muy
fuerte-. No he podido ir al entierro de tu madre, tía. Estaba en casa de mi tía
& no me enteré hasta que mi madre vino del entierro –me miró triste.
Yo: -[Vaya…
Me lo tenía que recordar… Aunque para ser ciertos, tampoco noté su ausencia ese
día…] & suspiré- No pasa nada, Cris. Lo entiendo –sonreí un poco.
Cristina:
dios tía, lo siento mucho de verdad. Te acompaño en el sent…
Yo: déjalo
–la corté & volví a suspirar, sin poder evitar que una lágrima cayera-. Me…
Tengo que ir…
Cristina:
pero podemos quedar esta tarde, no? –también cayó otra lágrima por su cara.
Yo: no… Me
refería a que me tengo que ir a vivir a Canadá –dije de golpe.
Cristina:
quééé!? No!!! –gritó, creo que enfadada- No te puedes ir! No me puedes dejar
aquí sola con las víboras de Noemí & demás! No, joder, no!! –me abrazó,
esta vez, llorando en mi hombro.
Yo: ssssh,
tranquila –la intenté calmar-. Vendré siempre que pueda, lo prometo –la sonreí,
aunque en verdad, sabía, que sería pocas veces las que vendría-.
Cristina: me
lo prometes? –dijo aún con lágrimas en los ojos.
Yo: claro que
sí –volví a sonreír, aguantando las ganas de llorar, por alejarme de una
hermana. De una vida a su lado. [No llores, no llores Jess].
Cristina:
joder, te voy a echar muchísimo de menos! –otra lágrima, tras otra. Así no
aguantaría mucho tiempo.
Yo: prometo
llamarte todos los días –esbocé una última sonrisa & la di un fuerte
abrazo, haciendo que una lágrima escurriera. & para que no me la viera, la
abracé mas fuerte, hasta que ésta, llegó a su destino, mi camiseta. Después
luché para que otra lágrima no cayera, & me separé de ella-. Te quiero –la
dí un gran beso & otro gran abrazo.
Cristina: yo
más –sonrió con miles de lágrimas en los ojos, cosa que me estaba debilitando
en lo de aguantar las lágrimas.
Ver llorar a
tu “hermana” es doloroso. Muy doloroso.
& tras esas
bonitas & a la vez tristes palabras me fui.
Paso tras
paso, me alejé de ella, & de unos últimos recuerdos que me quedarían aquí,
en España.
En el próximo capítulo...
Dejamos las
maletas en la típica cinta que se mueve & montamos.
Me senté al
lado de la ventana, para observar todo Madrid desde el cielo.