Cuando llegué
a casa, con la cara envuelta en millones de lágrimas, Alice & mi hermano me
abrazaron, consolándome, & creo que intentando animarme, aunque no lo
consiguieron.
Alice:
vámonos… Sino no llegaremos al aeropuerto nunca –suspiró & me acarició la
mejilla-. Jess, no te preocupes, vale?
Sergio:
vendremos siempre que podamos –sonrió.
Yo: vale…
-otra lágrima cayó, pero me la limpié & les puse la mejor sonrisa que
pude-. Vámonos.
Cogimos todo
lo que teníamos que llevarnos, incluidas las llaves de esta casa, pues alguna
vez que viniéramos, vendríamos a aquí.
Después
montamos en el coche & mi hermano arrancó, con una sonrisa en la cara.
Tras 20
minutos largos de viaje, llegamos al aeropuerto.
Nos sentamos
a esperar, hasta que avisaron que nuestro vuelo estaba a punto de salir.
Sergio:
vamos, vamos –dijo con prisas.
Le miré
extrañada. [Prefiere Canadá antes que España? Pues vaya].
Alice: corred
que perdemos el avión –tiró de nosotros & llegamos rápido.
Dejamos las
maletas en la típica cinta que se mueve & montamos.
Me senté al
lado de la ventana, para observar todo Madrid desde el cielo.
& admito
que estaba nerviosa, pues nunca había montado en avión.
Cuando los
viajeros montaron, & no quedó ningún sitio libre, despegamos. & una vez
en el cielo, me puse a pensar.
Yo: -[Bueno…
Pues a Canadá voy… A Canadá a vivir… Wow… Menos mal que tengo idea de inglés
que si no mal íbamos]. Suspiré- Pues nada… A Canadá se ha dicho.
Alice: claro
–sonrió.
Sergio: un
nuevo lugar para ti, pero es mágico –también sonrió.
Yo: Sí…
-suspiré & di vueltas a las palabras de mi hermano-. Un nuevo lugar –Volví
a suspirar & decidí ponerme música en la BB.
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